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En el reino de las plantas suculentas, los cactus y crasas destacan como exponentes únicos pertenecientes a la familia de las cactáceas. Estas especies, conocidas por acumular agua en sus tejidos para adaptarse a entornos secos y calurosos, no solo son resistentes, sino que también requieren de cuidados mínimos para prosperar. Sumérgete en este artículo para descubrir más sobre estas fascinantes plantas y cómo puedes cuidarlas para un crecimiento saludable.

Cactus y Crasas: Un Vistazo Más Cercano:

Las cactáceas, con su capacidad de acumular agua en sus tejidos, son las estrellas más brillantes entre las suculentas. Aunque comparten esta característica, los cactus se distinguen por defender sus reservas de agua mediante espinas. Por otro lado, las crasas, también suculentas, protegen su vital líquido con hojas dentadas, tallos en forma de aguijón o con savia irritante.

Riego:

El riego juega un papel crucial en el cuidado de cactus y crasas. En primavera, cuando el riesgo de heladas disminuye, es el momento de comenzar a regar con mayor frecuencia (aproximadamente cada 10-12 días). A medida que llegan los meses más cálidos, puedes aumentar progresivamente la frecuencia, llegando a regar cada 4-8 días, según la zona. En otoño, reduce gradualmente la intensidad del riego, espaciándolo hasta casi suprimirlo en diciembre y enero. Evita regar con temperaturas inferiores a 10ºC para prevenir la pudrición.

Temperatura perfecta para los cactus:

Durante el invierno, es crucial evitar temperaturas elevadas (por encima de 20ºC), ya que interferirían con el reposo invernal necesario para estas plantas. La mayoría de los cactus no toleran temperaturas por debajo de los 7ºC. Además, es esencial evitar la combinación de frío y humedad en el suelo o en el entorno que rodea a estas plantas.

¿Cuanta Luz para los Cactus?

Aunque todos los cactus necesitan una exposición abundante a la luz, no todos toleran los rayos directos del sol. Aquellas especies con espinas fuertes o un alto número de ellas requieren pleno sol, mientras que las especies con pocas espinas y las crasas prefieren cierta sombra. La ventilación es crucial, especialmente para las crasas.

Cactus: Sustrato y Abono:

Aunque los cactus pueden prosperar en suelos áridos, su crecimiento se ve favorecido en tierras más nutritivas. Un sustrato ideal para cactus debe ser poroso, moderadamente rico en nutrientes, retener la humedad de manera equilibrada y tener un pH cercano a 6. Hay tierras y fertilizantes específicos para cactus disponibles en el mercado.

Trasplante:

Si notas que la planta deja de crecer, cambia de color o las raíces asoman por los agujeros de drenaje, es hora de trasplantar. La nueva maceta debe ser ligeramente más grande que la anterior, preferiblemente de barro o cuenco. Asegúrate de proporcionar una capa de drenaje en el fondo y utiliza tierra específica para cactus. La primavera es la época ideal para trasplantar, evitando regar inmediatamente después para permitir que las heridas cicatricen.

Conclusión

Los cactus y crasas, con su capacidad única para adaptarse a entornos desafiantes, añaden un toque intrigante a cualquier colección de plantas. Con cuidados mínimos y un enfoque atento, estas suculentas pueden prosperar y deleitar con su exuberante crecimiento y, en el caso de los cactus, con floraciones espectaculares. ¡Explora nuestra colección y descubre la maravilla de cultivar estos fascinantes ejemplares en tu propio espacio verde!

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